miércoles, 18 de abril de 2012

La mojada luz de las nubes

¿A qué huelen las nubes? Supongo que a nada, por mucho que se lo planteen los publicistas. O quizás podamos decir que a vapor de agua. A esa sensación de humedad extrema que te impide respirar, encharcándote los pulmones...
Sea como sea, me parece mucho más interesante esta otra pregunta: ¿de qué color son en verdad las nubes?

Partamos de lo más básico, como siempre. De lo que sabemos; las obviedades. Como que el agua es transparente (en su forma pura, claro; nada de "negro chapapote" o "arco-iris aceitoso"). Es algo que aprendemos desde bien pequeños y que no deja lugar a dudas. Pero también nos han enseñado, por otro lado, que las nubes no son de algodón. Que están formadas por (¿algún voluntario que levante la mano?), efectivamente, vapor de agua.
Pues ya está. Muy fácil. Si las nubes están formadas por agua, y éste es un líquido transparente, las nubes en realidad son invisibles. ¡Y esto a su vez convierte al agua en el camuflaje perfecto!


...


Vale, todos sabemos que no es así. Que las nubes son visibles. Mucho. Y no sólo eso, sino que no siempre son del mismo color. ¿Por qué ocurre todo esto? Intentemos explicarlo...


Blanco, negro y gris: el precioso mestizaje del cielo (bonita imagen de norm_p).


Lo primero que habría que aclarar, quizás, es por qué las nubes son por lo general blancas (y no transparentes). Y ello se debe a la interacción del agua con la luz.

Para entendernos: algo es de cierto color porque absorbe toda la luz que le llega salvo la de determinada longitud de onda (la de ese color), la cual refleja haciéndonos percibir tal tonalidad. Por ejemplo, la gran mayoría de hojas de los árboles son verdes porque la clorofila de éstas absorbe toda la luz que le llega salvo la correspondiente al verde, que es reflejada y captada por nuestros ojos.
Pues bien, en este sentido las partículas de agua son muy generosas ya que dispersan toda la luz que les llega, tanto la "azul" como la "verde" o la "roja". Toda. Y por ello lo que percibimos es un color "blanco" (que en la matemática cromática equivale a la suma de todos los colores).

Sin embargo, ¿por qué a veces las nubes pierden su inocencia y se pasan al lado oscuro de la climatología?
Bueno, en realidad esto es mucho más fácil de explicar. Y es que hay tanta agua en esos nubarrones que la luz, simplemente, no puede atravesarlos, siendo reflejada en su mayor parte hacia arriba. Vamos, que las nubes nos hacen sombra.
Por tanto, cuanta más agua llevan menos luz nos llega hasta nosotros, más oscuras las vemos y más prisa nos damos para buscar refugio.


Y hasta aquí la breve entrada de hoy, la cual fue pensada hace bastante tiempo pero que acaba siendo publicada en Abril con sus aguas mil. ¡Qué apropiado!

Hasta la próxima.