miércoles, 23 de noviembre de 2011

Endosimbiosis final

El pasado día 22 de Noviembre murió la prestigiosa bióloga Lynn Margulis a la edad de 73 años.

Puede que muchos de vosotros no os hayáis enterado de la noticia (y no me extraña, dada la relevancia que tiene la Ciencia en los medios de comunicación), o que incluso no sepáis quién era; y es por ello que quería escribir la siguiente entrada. A modo de reconocimiento y despedida por parte de un biólogo al que asombró y decepcionó por igual.


Pero empecemos por la admiración, que hay y mucha. Por ser nada más y nada menos que la investigadora responsable de la famosa "Teoría endosimbiótica". Una hipótesis que bien merece tener una entrada propia en exclusiva (lo haré) pero que intentaré resumir a continuación.


El problema del que se parte es simple: existen dos clases básicas de arquitectura celular, denominadas procariota (como la de las bacterias) y eucariota (como por ejemplo la de todas nuestras células). Entre ellas existen grandes diferencias, siendo las eucariotas las más complejas, las únicas con núcleo y las que aparecieron de forma más tardía en la evolución. Por ello se ha pensado siempre que estas últimas tuvieron que evolucionar a partir de las primeras, pero... ¿cómo? ¿De qué forma aparecieron orgánulos (compartimentos de la célula con funciones específicas) tan complejos como la mitocondria (responsable de la generación de energía celular) o el cloroplasto (pieza fundamental para la fotosíntesis en algas y plantas)?


Es aquí donde entra la idea de Margulis, sugiriendo una simbiosis entre células procariotas. Es decir: yo te ayudo si tú me ayudas. Así, los distintos orgánulos eucariotas tendrían como origen pequeñas células procariotas que consiguieron entrar en el interior de una célula "pre-eucariota" mayor. Ésta estableció relaciones cooperativas con ellas de tal forma que le resultase más beneficioso "ayudarlas" que "devorarlas". Finalmente, los pequeños "huéspedes" perderían su independencia y dejarían de comportarse como organismos aislados, pasando a formar parte por completo de la célula mayor: la nueva célula eucariota.


No es lo mismo, pero visualmente lo sugiere muy bien: esa gran célula con
pequeños procariotas viviendo en su interior... (foto de pierre_pouliquin).

Es, como digo, una teoría muy elegante que ha sido respaldada con el paso de los años por numerosas pruebas moleculares, estando por ello ampliamente aceptada. De todas formas no sorprende saber que en su tiempo generó una fuerte controversia, y que le costó todo un mundo a Margulis publicar y demostrar sus trabajos. Ganarse, en último término, su sitio en la Historia de la Biología. 

Pero lo consiguió. Y más aún con el trabajo que fue desarrollando a continuación, apoyando otra de las hipótesis más comentadas y discutidas del mundo de la Ciencia: la Teoría de Gaia (o "cómo el planeta Tierra no es más que un gigantesco organismo vivo que se autorregula como tal").

En pocos años Margulis estaba en boca de todos...



... Y quizás es ahí donde empieza mi desengaño con ella. Con su última etapa investigadora. Cuando parece que todo esto se le sube a la cabeza y empieza a generar con demasiada frecuencia polémicas de distinta naturaleza. Algunas sin relación con la Biología, como una supuesta conspiración en los atentados del 11-S. Y otras defendiendo posturas tan incomprensibles como la negación de la relación entre VIH y SIDA.

Sin embargo, lo que más le llego a discutir como biólogo (que en realidad es lo que me importa, su papel investigador) fue su ataque constante al neodarwinismo (la teoría de la evolución tal y como la conocemos ahora) y su defensa a ultranza de la simbiosis como verdadero motor evolutivo. En otras palabras: "yo descubrí X y X es lo más importante, lo que todo lo explica". Algo que, lamentablemente, se ha vuelto demasiado común en numerosos investigadores de prestigio.

Según ella en la historia evolutiva no sobrevive el mejor adaptado sino el que "mejor se asocia". Las especies se originan y desarrollan por eventos simbióticos; por intercambios de información genética y asociaciones entre especies para dar lugar a otras nuevas. Y al diablo con las mutaciones, que quedan como simples anécdotas en la historia de la vida.

En esta línea expuso hace tres años una conferencia aquí, en la Universidad de Oviedo, a la que tuve la enorme suerte de poder acudir. Y digo "suerte" porque no todos los días se puede conocer y escuchar a una investigadora de su calibre, siendo además una gran divulgadora. No sólo eso, sino que también pude escuchar de primera mano sus ideas y reafirmarme en mi postura contraria.

Pero, sea como sea, la verdad es que su investigación está ahí. Que con su trabajo todos sabemos un poco más del misterio de la vida que tanto nos llama y tanto nos cuesta entender. Y que gracias a sus polémicas y controvertidas ideas el debate científico (literal) ha revivido por momentos

Que descanse en paz. O, como prefiero decir, que sus átomos sigan su camino...


Lynn Margulis (1938-2011), bióloga (foto de wicho).